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domingo, 30 de noviembre de 2014

El salto Real, de Santillana a Cristiano Ronaldo: un vuelo hacia la historia


El gol de Alfredo Di Stéfano, la velocidad de Paco Gento, el carácter de Juanito, la perseverancia de Raúl González y la capacidad de salto de Carlos Santillana. Los retazos de las más marcadas señas de identidad en el Real Madrid confluyen en la persona de Cristiano Ronaldo. El luso está llamado a marcar una época dorada en la gloriosa historia del club blanco y en el aprendizaje de todos aquellos que precedieron reside la clave para conseguirlo.


Hoy el Real Madrid se juega en El Sadar el pase a los cuartos de final ante Osasuna, el duelo definitivo tras el disputado la pasada semana en el Santiago Bernabéu, un encuentro que dejaba una imagen digna de ser detenida en el tiempo para emular y recordar a quien bien pudo haber sido su maestro en el arte de volar. Cristiano Ronaldo, flamante Balón de Oro de 2013, se elevaba por encima de los defensas osasunistas para tratar de cazar un balón que buscase en letal vuelo las redes rivales. Y como suele ocurrir cada vez que el astro luso rememora a uno de los grandes de Chamartín, en las gradas alguien debió invocar el más nostálgico y cómplice recuerdo de Carlos Alonso Santillana.

El propio Santillana se mostraba sorprendido con el salto que le elevaba a él mismo por encima del remate mortal para buscar algo más, un paso al frente en el firmamento del Bernabéu o el estadio que lo requiriese en cada momento: "A veces yo también me lo he preguntado porque mido 1,76, bajito, bajito para ser un gran rematador de cabeza. Yo he metido muchos más goles con el pie que con la cabeza, lo que ocurre es que los que marcaba de cabeza provocaban muchas fotos espectaculares", revelaba en una entrevista concedida al diario As hace ya algunos años. Y bien hubieran podido ser estas palabras de Cristiano Ronaldo, salvo por los centímetros de más -1.86-, pues la diestra del portugués conoce mucho mejor del arte de marcar gol, aunque no por eso puede eludirse que los remates de cabeza del jugador de Madeira resultan tan espectaculares como efectivos en muchas coasiones.

78 centímetros sobre el césped


El salto ante Osasuna se suma al que pudo verse en el Trofeo Teresa Herera ante el Deportivo de La Coruña, que para muchos se asemeja de forma indudable a uno de los más famosos de Carlos Alonso Santilla, el vivido en elSantiago Bernabéu ante el Rijeka en la copa de la UEFA o ante el Inter de Milan en la vieja Copa de Europa.Cristiano se eleva hasta una altura de 2.67 metros En ese entonces, al respetable le bastaba con deleitarase ante la capacidad del cántabro y disfrutar de sus saltos sin preoucparse de nada más; hoy, la curiosidad y la incesante búsqueda de respuestas, lleva al aficionado más allá y para la satisfacción de ello aparece la biomecánica. El doctor Neal Smith, experto en biomecánica de la Universidad de Chichester (Inglaterra), aseguraba en 2011 que Cristiano Ronaldo es capaz de elevarse 78 centímetros con el impulso de los brazos y 44 sin él- , siete más que la media de jugadores de la NBA, lo que le lleva a alcanzar una altura de 2.67 metros. Su fuerza de despegue (G-force) la situó el doctor Smith en 5g, un nivel descomunal que en poco ha de sorprender si se conoce el constante trabajo y la exigencia exacerbada que el luso tiene consigo mismo y con su cuerpo.


Otro de los saltos para el recuerdo y la sorpresa de propios y extraños lo dejabaCristiano ante su exequipo, el Manchester United en la Champions League del pasado año, unos octavos de final que midieron al Real Madrid con los 'red devils' y que de nuevo llevaron a Cristiano hasta el firmamento para enviar un cabezazo endiablado al fondo de la malla inglesa, quedando sus rodillas a la altura de la cabeza de Patrice Evra. “Cristiano tiene unas condiciones físicas increíbles, es un verdadero atleta. Se eleva muy bien en el gol y maneja muy bien el juego del cuello para dirigir el balón”, explicaba el propio Santillana sobreCristiano. "Pero la clave también está en esa décima de segundo en el aire. Eso es una condición innata que se tiene o no se tiene y que te permite evitar que el defensa llegue antes que tú", sentenciaba el cántabro.

El salto anteriormente aludido ante el Manchester United era evaluado y analizado por el progama de televisión Punto Pelota que determinaba que "Cristiano saltó 30 centímetros en el momento de la arrancada sobre el terreno de juego y 1,23 metros en el momento de mayor elevación sobre la superficie. En este momento, su cabeza llega a los 2,93 metros y se sitúa a 1,14 por encima de Evra". "En el gol ante el Manchester la parte más alta de su cuerpo superaba el travesaño, como el que le marcó al Chelsea en la final de laChampions con la camiseta del United o contra el Tottenham, en el que consigue elevar su cabeza a 3,09 metros del suelo", sentenciaba Nacho Telladoen la elaboración del análisis del salto del portugués mediante un ordenador.


Otro estudio de biomecánica realizado por la marca de lubricantes Castrol ponía en su día a prueba la capacidad del luso en el salto y remate de cabeza, determinando que el portugués gana más del 65% de los balones aéreos. Una conjunción perfecta de fuerza corporal, control mental y técnica en un solo atleta, que llevan al luso a la contínua búsqueda de la perfección en todas las facetas del juego, llegando en muchas ocasiones a rozarla. Sea desde la naturalidad y la búsqueda de recursos innatos de Carlos Alonso Santillana en la conquista del aire como arma para buscar el gol, o desde la técnica depurada, trabajada, pulida y calculada de Cristiano Ronaldo en el plus de una capacidad anotadora brutal, lo cierto es que ambos jugadores han convertido el espacio aéreo delBernabéu en un terreno propicio para escribir la historia.

El Real Madrid 2013/14, un equipo de emociones extremas


Florentino Pérez ha repetido en numerosas ocasiones que el Real Madrid es el club que más presión soporta de todo el planeta. Esta realidad es algo que, además, pueden testificar en primera persona reputados y conocidos entrenadores, así como los más grandes jugadores y exjugadores del panorama mundial, que no se han librado de la crítica exacerbada, del elogio desmedido y de la más absoluta exigencia al recalar en el club de Chamartín. Ni siquiera ellos han estado por encima de la solicitud del Bernabéu, del conflicto con la prensa y del arduo enfrentamiento con el rival. Y es que ni dentro de un terreno de juego, elReal Madrid logra ser un equipo de contrastes intermedios. Capaz de lo mejor y de lo peor, de enamorar y de sacar de quicio, los blancos están acentuando en la presente temporada esa capacidad para no dejar indiferente a nadie con su juego y tener a sus aficionados, continuamente, al borde del infarto.


Ocho jornadas de Liga se llevan ya disputadas dentro del campeonato nacional, por dos encuentros en la máxima competición continental. En el cómputo global, ocho triunfos, un empate y una derrota. 28 goles a favor (una media de 2.8 tantos por encuentro) y 9 goles en contra (un promedio de 0.9 tantos por partido). Más allá de valorar el juego exhibido, no parecen malos números, a priori, pero sí exigen de un análisis más exhaustivo para valorar determinados aspectos de un fútbol que no acaba de encontrar su mejor versión, sumido en el dilema en el que parece encontrarse Carlo Ancelotti. No han sido pocos los que han criticado el juego de un equipo que, en los últimos cuatro años, le ha servido alReal Madrid para establecer marcas de infarto en su particular casillero de goles a favor: 102 con Manuel Pellegrini; 102 en la primera temporada de José Mourinho; 121 en la conocida como 'Liga de los récords', donde además de alcanzarse los 100 puntos se superó la marca establecida por el propio Madrid allá por los 80 con sus 107 goles. Ni siquiera en la última temporada de los blancos, donde los conflictos y las polémicas pilotaron la nave vikinga durante prácticamente toda la campaña, se bajó de los 100 goles (103).

El contragolpe es un arma demasiado poderosa como para renunciar a ella pero el Madrid debe mandar y decidirEl juego de los blancos, no obstante, pasaba en muchas ocasiones, por cederle el control del encuentro al rival, por renunciar a veces a la posesión y resolver los encuentros a base de esa contundencia demoledora comandada porCristiano Ronaldo y compañía que no necesitaba más que de apenas unos pocos toques eléctricos para plantarse en área rival y batir al guardameta de turno. Ancelottiparece plenamente consciente de que las características físicas y técnicas de sus hombres convierten el contragolpe en un arma demasiado poderosa como pare renunciar a ella pero al mismo tiempo, sabe que el potencial de su equipo le obliga a llevar la manija de los encuentros, a mandar y a decidir cuándo cerrarlos. Hallar el equilibrio entre esas dos vertientes, le está resultando al técnico italiano más complicado de lo que inicialmente podía parecer, por lo que el fútbol de los blancos se muestra en este inicio de campaña, titubeante, impreciso y en ocasiones caótico. Tan caótico como el marcador en sus diferentes partidos.

A base de remontadas


Diez partidos disputados, ocho ganados, uno empatado y uno perdido. Los blancos han estrenado ya todo tipo de resultados pero lo que se hace realmente llamativo es el denominador común que existe en varios de ellos, concretamente en cinco de los ocho ligueros disputados y es que en todos ellos, el Madrid empezó encajando un gol en contra: Betis, Villarreal, Getafe, Atlético de Madrid y Levante se vieron por delante en el marcador ante los 'merengues' en sus respectivos partidos, siendo los blancos capaces de voltearlos todos salvo el correspondiente al derbi. Y es que la única derrota que los de Ancelotti han cosechado hasta la fecha se ha producido en el Santiago Bernabéu, fortín inexpugnable hasta la fecha. Precisamente este dato le otorga aún mayor contrariedad al hecho de que de estos cinco encuentros que los blancos arrancaron por detrás en el marcador, tres de ellos se disputaron en su propio feudo, mientras que los desarrollados en territorio rival se saldaron con un empate -los primeros dos puntos que el Madrid perdía en este tamporada, frente al Villarreal y un agónico triunfo ante el Levante.

Partidos de Liga 2013/14 que el Madrid empezó perdiendo

Rival y jornadaAutor del golMinuto
Betis - Jornada 1Jorge Molina13
Villarreal - Jornada 4Cani20
Getafe - Jornada 5Lafita5
Atlético de Madrid - Jornada 7Diego Costa11
Levante -Jornada 8Babá57

Cabe destacar que frente al Elche, los blancos acabaron llevándose los tres puntos y salvando, de manera controvertida con un penalti más que dudoso, un partido que se veía abocado al empate, a pesar de que -aquí sí-, los de Ancelotti abrieran la lata en el minuto 51 por mediación de, quién si no, Cristiano Ronaldo.

Llamativo resulta también que de los nueves goles encajados en Liga, cuatro se hayan producido antes de los 20 primeros minutos, ratificando aquí el problema de concentración con el que los de Ancelotti saltan al terreno de juego. Betis(minuto 13), Villarreal (minuto 20), Getafe (minuto 5), Atlético de Madrid(minuto 11). Todos ellos se adelantaron de forma temprana ante los blancos, que en la búsqueda de la parte positiva, gozaron de mucho tiempo para hallar una reacción que llegó en la mitad de las ocasiones -ante Betis y Getafe-, se quedó a medias ante el Villarreal y no llegó frente al eterno rival de la capital, el Atlético de Madrid.


Expertos en voltear marcadores


Basta con recular apenas tres años atrás para darse cuenta de que no debe ser tan extraño que a los blancos no les tiemble el pulso ante el desafío de la remontada, pues en las tres últimas campañas ha remontado un total de 28 partidos, 21 de ellos para acabar rubricando un triunfo y tan sólo 7 para acabar salvando un punto con el empate. En los últimos 4 años, el Madrid ha remontado 28 partidos de Liga La tendencia, además, es la de ir al alza en cada campaña, algo que cumplida la jornada 8 del presente ejercicio parece encaminado a seguir así. En la temporada 2010/11, los blancos lograron salvar un total de cuatro choques ligueros, ante Villarreal y Hércules,estableciendo sendos triunfos y Barcelona y Almería, para acabar empatando. La cifra no se hace especialmente llamativa en un cómputo global de 38 encuentros.

Algo más curiosa es la de la siguiente temporada, 2011/12, una Liga que los deMourinho conquistaban, no sin demostrar una gran capacidad de sufrimiento y reacción ante lo adverso: nueve encuentros arrancaron encajando un gol en contra los del portugués para acabar dándole la vuelta a todos ellos en forma de victoria:Rayo Vallecano, Atlético de Madrid, Mallorca, Athletic de Bilbao, Zaragoza, Levante, Betis, Sporting de Gijón y Granada saborearon el dulce regusto del espejismo que significaba poder vencer al Real Madrid, algo que finalmente, no sólo no lograrían, sino que se vería convertido en utopía a la conclusión de partidos que, en su mayoría, los 'merengues' vencieron por goleadas, todos salvo el ajustado 2-3 ante el conjunto que dirige Pepe Mel.


La temporada 2012/13 no resultó sencilla para los blancos en ningún sentido y en esta ocasión, el desafío de levantar partidos que se escurrían se planteó en un total de 11 ocasiones. Esta vez, los de Mourinho pudieron voltear totalmente 7 anteValladolid -por partida doble-, Atlético de Madrid, Levante, Mallorca y Deportivo de La Coruña, también, como sucediera con los pucelanos, en sendos partidos de ida y vuelta.

En la presente campaña, cumplidos apenas ocho encuentros de Liga, los 'merengues' llevan ya remontados cuatro partidos, tres de ellos para ganar y uno, ante el Villarreal, para empatar; Los mismos que en la campaña 2010/11 en la que daba inicio este repaso; cinco menos que en la 2011/12 y, por el momento, siete menos que en la anterior temporada. Si la tendencia sigue cumpliéndose, los blancos tienen aún muchos goles por delante para plantearse el desafío de superar, un año más y por quinto consecutivo, la cifra de los 100 goles y es que en las 28 remontadas certificadas de la 2010/11, los madridistas han acabado encajando 40 goles (1.43 por partido) y marcando más del doble, concretamente 83 (2.95 goles por encuentro), casi 3 tantos por partido.

Emoción hasta el final


Si el Real Madrid parece obcecado en conferirle cierto grado de emoción a sus partidos, arrancando siempre con derrota, esto se potencia aún más si se toma en consideración el instante general en el que los vikingos sentencian sus triunfos. Los blancos han marcado esta campaña 7 goles más allá del minuto 85 De los 18 tantos anotados en el campeonato nacional de Liga, cinco de ellos han llegado transcurrido el minuto 85 de partido, suponiendo además cuatro de esos tantos, la salvación de un resultado favorable para los suyos: Frente al Betis, Isco salvaba a su equipo en el 86 para darle la primera victoria de la temporada al Real Madrid; ante el Elche, el gol de penalti marcado por Cristiano Ronaldo en el 96 le daba a los suyos un importante, inesperado y para muchos, injusto triunfo en uno de esos estadios que "da y quita" ligas, como es el Martínez Valero. De igual manera, los postreros tanto de Álvaro Morata en el minuto 90 del partido que medía a los suyos con el Levante y el siguiente y definitivo gol de Cristiano Ronaldo en el 94 servían para darle la vuelta a un marcador que se le puso en contra a los de Ancelotti en el minuto 86 con el gol deEl Zhar.


También Cristiano Ronaldo anotaba en el minuto 93 ante el Getafe para lograr, en este caso, redondear una goleada que iniciaría Pepe en el minuto 19, estableciendo una igualada en el marcador que de nuevo Cristiano se encargaría de romper para que los blancos no volvieran a verse por detrás en el luminoso del Santiago Bernabéu, recuperados tras el tempranero gol de Lafita en el minuto 5.

Mucho más serenas se han visto las cosas en la máxima competición continental, en la que los blancos suman de momento un pleno de victorias en lo dos partidos disputados hasta la fecha. Galatasaray y Copenghague han sufrido al Real Madrid en su versión más clásica, la del contragolpe letal, la de las goleadas contundentes, las de la inexistencia de piedad frente al 'enemigo'. En Champions, el Madrid sigue siendo el de siempre Mucho costaba imaginar el exultante arranque de los 'merengues' en Turquía, donde nunca en su historia habían logrado vencer y donde Isco, en el minuto 33, señalaba un camino que siguió sin vacilaciones Cristiano Ronaldo (hat-trick), cuyo último tanto llegaría en el minuto 90 de partido. Antes había anotado Benzema en el 81 para darle forma el 1-6 definitivo. Frente al Copenhague, la pasada semana, misma inercia: en el único partido de la temporada donde el Madrid no ha encajado gol, además del choque liguero ante el Granada (0-1), Ángel Di María rubricaría el triunfo firmando su doblete con un gol en el minuto 90 de encuentro. Antes, había marcado Cristiano Ronaldo otro doblete más para convertirse en el máximo goleador provisional de la Champions.

Goles marcados más allá del minuto 85

Rival - Competición y jornadaAutor del golMinuto
Betis -Liga, jornada 1Isco86
Getafe - Liga, jornada 5Cristiano Ronaldo93
Elche - Liga, jornada 6Cristiano Ronaldo96
Levante - Liga, jornada 8Álvaro Morata 90
Levante - Liga, jornada 8Cristiano Ronaldo94
Galatasaray - Champions, jornada 1Di María90
Copenhague - Champions, jornada 2Cristiano Ronaldo90

Una tendencia histórica


Los datos acotados de la presente campaña muestran que el tramo final de los partidos, no sólo es el más determinante para el Real Madrid, sino también el más prolífico en cuanto a número de goles marcados (5), un dato paradójico, si se tiene en cuenta que este mismo tramo de los partidos es también, junto al primer cuarto de hora, aquel en el que más goles encajan los 'merengues' (tres en cada uno de ellos). Históricamente, el Madrid marca la mayoría de sus goles en el minuto 89 Aspecto totalmente antagónico la recta final del primer tiempo, que en sus últimos 15 minutos no ha visto esta temporada en Liga encajar un solo gol a los blancos, algo importante considerando que a la recta final del primer tiempo se la toma como un momento psicológicamente crucial en cuanto a la recepción de goles (también a lo que anotar respecta).

La tabla expuesta a continuación muestra que la conentración con la que los hombres de Carlo Ancelotti saltan al terreno de juego es menor en los partidos de casa, que es en los que suele encajar de forma temprana. Entre 15 y 20 minutos necesitan los locales del Bernabéu para meterse en el partido en una dinámica que sólo parece flaquear en la recta final del encuentro, aunque no de forma tan acentuada como en el inicio y con el plus de que ese momento del partido suele ser el que mejor juega el equipo.



Por contra, en los encuentros disputados fuera de casa, el Madrid no arranca con esa desconcentración en la faceta del gol que hace encajar de forma temprana pero sí se topa con la garra de esos equipos que saben que tienen poco que perder ante los blancos y mucho que ganar, y que por tanto plantean dificultades a los deAncelotti en forma de gol, exponiendo partidos llenos de emoción, de resultado incierto y competidos hasta el final.

Estos aspectos en general, sin embargo, pierden 'originalidad' si se tiene en cuenta que al marcar en los minutos finales, el Real Madrid no hace sino prolongar una tendencia ancestral. En toda la historia del conjunto blanco, los minutos 89 y 90 son, con diferencia los más prolíficos en Liga; 119 goles llegaron a falta de un minuto para la finalización del encuentro, mientras que 94 lo hicieron prácticamente con el pitido final.

Crisitano Ronaldo, el rostro de la remontada


Para remontar, para sentenciar, para redondear. El objetivo es siempre el más elevado para Cristiano Ronaldo pero ningún gol es desechable para el jugador luso del Real Madrid, que sigue, año tras año, cargando con el peso anotador del equipo. El portugués sigue siendo la gran referencia ofensiva Su evolución goleadora en los últimos años es ya indiscutible, como indiscutible es también la pulverización de los números que en su día estableció en el Mancehster United. El portugués está grabando con letras de oro su particular historia en la entidad deChamartín, y con tan sólo 27 años ya se le reserva un lugar destacado en sus altares. Esta temporada no está siendo una excepción en la búsqueda de ese objetivo. Y es que Cristiano sabe que el gran desafío está en superarse a sí mismo.
Lleva 12 tantos en 10 partidos (tres dobletes y un hat-trick), sus goles siguen traduciéndose en puntos determinantes, como el conseguido ante el Levante en el minuto 94 y el marcado frente al Elche, de penalti en el minuto 93 de partido. Con Özil, con Isco o con Morata; ninguno de sus asistentes le hace resentirse en su capacidad para hacer fácil lo difícil, para convertir la ocasión en magia y para seguir destrozando rivales.


El luso es la imagen personificada de lo que ha de ser una remontada: garra, casta, rabia, ambición, ansia de desafíos, fe inquebrantable y autoexigencia. Arrancar un partido por detrás en el marcador eleva la dificultad de alzarse con la victoria pero la búsqueda del más difícil todavía es algo inerente a la figura del crack portugués, y todo los recursos que se hacen necesarios para alcanzar el citado objetivo exigen de las principales características del jugador de Madeira. Sin duda, si la remontada tuviera rostro, sería el de Cristiano Ronaldo y si tuviera que definirse con un color, sería el blanco.

Y el comandante fue capitán


Sesenta y seis partidos disputados entre el Real Madrid y la Real Sociedad en el estadio Santiago Bernabéu: cuarenta y siete victorias blancas; dieciséis empates y tres derrotas. 169 goles a favor del conjunto 'merengue' y 57, del 'txuri urdin'. Los números, fieles reflejos de la tendencia, se convierten una vez más en aliados perfectos del Real Madrid, que sólo sucumbió en su feudo en las temporadas 90/91 (2-3), 93/94 (0-2) y 03/04 (1-4).

Sin embargo, esta demoledora estadística no es el único argumento que parece apoyar la firme idea de que el Real Madrid se alzará con el triunfo en la tarde de hoy en honor al engrosamiento de la misma. Los blancos cuentan con un refuerzo todavía más letal y seguramente, con más garantías que las cifras y los datos, pues la magia y la grandeza del fútbol, residen, precisamente, en la posibilidad de romper lo establecido, de salirse del guión y de reescribir la propia historia. Por esta razón, más que encomendarse a la generalizada dinámica de los duelos "reales", el equipo que dirige Carlo Ancelotti invocará en la tarde de hoy a la mejor versión de Cristiano Ronaldo. No parece necesario llamar a su figura, pues el luso vive en la continua obsesión de exhibir continuamente el resultado de todo aquello que él mismo ha construido a base des esfuerzo, trabajo y un encomiable afán de superación que han destacado y elogiado aquellos que más le conocen.


Rememorar lo que dio de sí el úlitmo enfrentamiento que midió a Real Madrid y Real Sociedad en el coliseo 'merengue' es una explosión de Cristiano Ronaldoen su más puro estado y es que en un partido con mil frentes protagonistas, el luso tumbaba los muros de la polémica para acabar convirtiéndose en el gran nombre propio.

El inicio del polvorín


Vaya por delante, establecer la situación en la que se llegaba: temporada 2012/13, jornada 17 del campeonato nacional de Liga. Los blancos aterrizaban en La Rosaleda ocupando la tercera posición en la tabla clasificatoria con 33 puntos, por debajo del FC Barcelona, con 49 (16 puntos de ventaja) y delAtlético de Madrid, con 40 (nueve puntos más que los merengues). Con la Ligaprácticamente desechada, tras cuatro derrotas y tres empates, los ánimos en el vestuario blanco se crispaban de forma preocupante para su parroquia. Para más inri, José Mourinho llegaba al coliseo malaguista con una decisión bajo el brazo que haría estallar la tensión contenida: Iker Casillas, guardameta y capitán delReal Madrid, ocupaba el banquillo en favor de un Antonio Adán que pasaba a ocupar un lugar indeseado en el ojo del huracán. La derrota en tierras malagueñas por 3-2 no hizo sino aumentar el malestar existente en el seno de la plantilla y del madridismo.


Pocos habían sido los que habían entendido la suplencia de Casillas y muchos fueron, también, los que lo achacaron a motivos extradeportivos; para otros, aquello era sólo un toque de atención al guardaemta, que reconocía públicamente haber perdido intensidad en los entrenamientos. La gran duda residía en averiguar cuál sería la postura de Mourinho en el siguiente partido, a disputarse en elSantiago Bernabéu, ante la afición 'merengue'. La Real Sociedad se convertiría en testigo de excepción, en un encuentro en el que los 'txuri-urdin'tratarían de aprovechar las aguas revueltas que bajaban en el Bernabéu, una percepción que se potenciaba una vez confirmada la nueva suplencia del portero deMóstoles. Otra vez Adán ocupaba su lugar bajo palos en una agridulce oportunidad que el joven guardameta no pudo disfrutar por todo aquello que envolvía a su titularidad.

La explosión...


No podían haber empezado mejor las cosas para los locales cuando, en el minuto 2,Karim Benzema se plantaba en el área de la Real Soecidad para establecer un tempranero 1-0 en el marcador, un gol que templaba los ánimos de la grada y que sumía a la platea en lo que, a la postre, era lo único importante: el partido. Sin embargo, la fortuna no se mostraba por la labor de permitir que el tormentoso río del Madrid llegase a un lecho sereno en su curso y sí a una serie de rápidos con fuertes corrientes y demoledoras cataratas. A los nueve minutos de arrancar el partido, se sucedería una de las acciones determinantes del mismo, cuando Adánrecibía un mal pase de Carvalho y acababa cometiendo un penalti por derribo aCarlos Vela, que supondría su expulsión por roja directa. A pesar de quedarse con diez sobre el campo, el madridismo recibía enfervorecido la entrada de su capitán, que nada pudo hacer ante la pena máxima que Xabi Prieto ejecutaría para establecer el empate en el marcador. 


Tratando de retomar el control en la nave de un partido alocado por todo cuanto llevaba implícito, ya antes incluso del pitido inicial, Sami Khedira exhbiría sus dotes en la faceta ofensiva para adelantar de nuevo a los suyos a pesar de contar con un jugador menos. Pero de nuevo, la cruel inercia en la que se veía atrapado elReal Madrid asomaba para dar un nuevo azote en uno de esos momentos psicológicamente trascendentales; tan solo cinco minutos después del 2-1 y a cinco del descanso, otra vez Xabi Prieto equilibraba la balanza en el Bernabéu, haciendo justicia al juego de un equipo que estaba dando la cara.


...de Cristiano Ronaldo


A un ambiente que ya llegaba crispado por la pronta pérdida de una Liga que elMadrid ni siquiera pudo pelearle al Barcelona, se había sumado la reiterada suplencia del capitán al concluir prácticamente la primera vuelta; la expulsión deAdán y el serio partido que estaba planteando la Real Sociedad eran la guinda y amenazaban con hacer vivir una jornada histórica, aunque no precisamente de grato recuerdo para el madridismo, si llegaba a consumarse la que hubiera podido ser la cuarta victoria de la Real Sociedad en su historia en el coliseo blanco. Pero entonces apareció él. Cristiano Ronaldo. Cuando el encuentro encarrilaba ya su parte final, el luso dio su particular golpe sobre la mesa en dos minutos mágicos de explosión en su más puro estado. Recibía el portugués un fantástico pase por la banda derecha de Karim Benzema, luchador en la recuperación de un balón, para entrar entre dos defensas rivales y establecer el 3-2 en el marcador, espantando los fantasmas que sobrevolaban, amenazadores, sobre el cielo deChamartín.


Pero la Real estaba con uno más y ya había demostrado que su juego, serio y ordenado, era un rival de garantías para un Madrid mermado por las distracciones y tocado en lo competitivo, así que para evitar nuevos sobresaltos, el portugués se sacó un nuevo recurso, que no por tradicional perdía en importancia ni en espectacularidad; al contrario. El astro de Madeira botaba en el minuto 70 una falta en el pico del área para clavar, de un soberbio trallazo, el balón en el larguero con tal rabia que acababa itnroduciéndose en la portería defendida por Bravo.

Rindiendo honor a la batalla ofrecida, la Real continuó peleando y vio en la figura de Xabi Prieto a su más fiero guerrero, cuando el de San Sebastián anotaba su tercer tanto de la noche seis minutos después del gol de Cristiano, un 'hat-trick', que sin embargo, resultaría insuficiente ante la indomable ambición del portugués, dispuesto a centrar el protagonismo en la victoria de su equipo y no en la la cantidad de factores que amenazaban con seguir enturbiando un ambiente ya de por sí difícil.


El símbolo del brazalete


Si se toma en cuenta que en los 214 partidos que Cristiano Ronaldo ha disputado con el Real Madrid, ha marcado 221 goles, encontrándose entre ellos dos póquers, 16 'hat-tricks' y 29 dobletes sólo en Liga, hablar de los dos tantos en el encuentro ante la Real Sociedad no implica nada especial. Pero si se tiene en cuenta el detalle de que aquella fue la primera y hasta el momento la última vez que el portugués lo hizo en partido oficial con el brazalete de capitán del Real Madrid aferrado a su brazo, el dato adquiere mayor relevancia.



En un club de arraigadas tradiciones como el Real Madrid, el privilegio de ostentar el brazalate de la capitanía pertenece sólo a los más veteranos, a aquellos cuya valía les ha servido para dilatar su estancia en un club cuyo día a día es una contínua prueba al más exigente nivel: resistencia, capacidad, calidad, actitud. Todo cuenta para obtener el beneplácito del férreo público madridsita o vislumbrar el camino hacia el fracaso. Esta es la única razón por la que Cristiano no porta el brazalete de capitán ni siquiera ahora que uno de los que hasta hace poco se distinguía con tal honor -Gonzalo Higuaín- ha abandonado el club. Iker Casillas, Sergio Ramos, Marcelo y Pepe son los llamados a honrar el liderazgo de un equipo sometido a la máxima exigencia pero aunque importante, el brazalete es un símbolo de algo mucho más etéreo y elevado.

Pocos dudan de la capacidad de liderazgo de Cristiano, con o sin brazaletePorque pocos o ninguno son los que dudan, a estas alturas, de la capacidad de liderazgo de un jugador como Cristiano Ronaldo, con o sin brazalete. El luso se echa al equipo a las espaldas cuando más falta hace; sus palabras, son una continua llamada a la exigencia, a la entrega sin reservas; sus expresiones sobre el terreno de juego, estallidos de alegría ante el gol y el triunfo y muecas de rabia y frustración ante la derrota, ante la autocrítica más severa.

Al saltar al terreno de juego aquel 5 de enero donde no estaban presentes ni Casillas, ni Marcelo, ni Pepe ni Ramos -tal era el infortunio en forma de lesión en el conjunto blanco, con especial relevancia en la zaga-, fue Cristiano quien lució el brazalete de capitán, pretendiendo devolvérselo a su legítimo propietario tras la expulsión de Adán en el minuto 9. En la respuesta de un gesto honorable, Casillas reaccionó de igual manera, animando a su compañero a seguir portándolo él y ejerciendo de forma simbólica el rol que ya ejecuta siempre sin signos de por medio. Porque aun sin brazalete, Cristiano Ronaldo es todo un capitán, con permiso de Joseph Blatter, que trataba de dejarle en comandante.